Parto sin dolor, Nuestra historia

Hace varios días que no escribimos, y siento la necesidad de explicarles el motivo.
Cuando nos adentramos en el mundo de la paternidad nos llenamos de información, de consejos de miedos y dudas, y el fantasma más grande de todos durante el embarazo era el parto. No solo porque le tenía un poco de miedo si no porque era el punto final que abría la puerta a un mundo completamente desconocido.
Y fue tanta la información que teníamos respecto a ese momento que necesite olvidar todo.

Desde que empezamos con este espacio siempre quise escribir sobre el parto y en especial la existencia de un parto sin dolor, porque lo viví, y sé que es posible, pero fuera del plano personal me es imposible hablar del tema por que por más que vengo acumulando información no logro sentirme lo suficientemente instruida como para hablar de semejante tema. Así que por el momento les contare nuestra historia personal.

Todo comenzó tipo 5hs. Me desperté con una sensación rarísima, venia con contracciones desde hacía 20 días, y con un cm de dilatación, pero no eran muy profundas si no todo lo contrario las reconocía por que sentía una especie de tensión que se expandía de arriba hacia abajo. Y punto. Pero la que me despertó, fue algo más profunda, y lo supe, estaba por nacer mi gordito por más que estuviera en la semana 35. Y por más quieta que quisieran tenerme, vivo a veintitantos minutos de la capital de mi provincia en una ciudad bastante pequeña. Y sabía que el viaje a la clínica demoraría una hora y algo,  Así que intente relajarme porque aun así me quedaba bastante tiempo.
Pasamos el resto de la mañana cronometrando las contracciones, y el gordito quietito preparándose como yo. Termine de acomodar los bolsos, y me bañe, tomándome todo mi tiempo. Quería llegar con el tiempo justo a la clínica. Casi 17hs tomamos un taxi, avisamos a la secretaria que estábamos de parto y necesitábamos llegar a la clínica en tiempo record, pero nos mandaron a un chofer que no sabía ni donde vivía… un desastre. Tipo 19hs y algo estábamos entrando a la guardia obstétrica, yo tranquila veía pasar los sucesos como si no me pasaran a mí. Estaba concentrada en las contracciones y las sensaciones de mi cuerpo. El doctor de guardia entro en estado de shock al ver que tenia 7cm de dilatación y que era un parto pre-termino. Se enojo por  que no había ido antes cosa de frenarlo, lo que me causo muchísima gracia, y la risa provoco varias contracciones muy profundas, y agradables. Resulta ser que por más medicamentos, e intervenciones, (mil doscientos tactos, rotura de bolsa, ambiente súper iluminado, vías innecesarias, y hasta oxitocina sintética) logre hacer de cuenta que allí estábamos solos Papi y yo, haciendo lo necesario para que nuestro gordito naciera. Papi estaba junto a mí abrazándome, besándome la sien, dándonos amor. Y Leo nació, a las 22:25hs. Recordar la mágica sensación de sentir a mi hijo pasar por el canal de parto,  es algo que me estremece y me llena de alegría, me hace sentir única y especial, es algo que solo algunas madres podemos vivir, y es inexplicable, verlo nacer (porque desde mi posición libre, pude verlo, me obligue a hacer el ultimo pujo con los ojos abiertos, y con total conciencia). Y juro que no sentí dolor, no podría decir que fuera una sensación orgásmica, para nada, sentí la episiotomía, (innecesaria) , pero el parto no dolió, no sabría describir la sensación, realmente viví con naturalidad, a todo el proceso. Sentía que estaba todo en orden confiaba en la doctora, era la que había escogido en la clínica que quería, y luche por ella, luche por qué Papi nos acompañara, y por poder elegir libre la posición, no sabía de todos los demás derechos, estaba totalmente conforme con lo que estaba pasando, estaba feliz, era lo que había esperado y sin dolor! Un sueño..
Cuando le conté mi experiencia a mi ginecóloga, me dijo que suele suceder que cuando uno siente mucho dolor la mente lo anula, porque no lo soportaría. Y no le pude creer, si sentía, lo sentí nacer, sentí el dolor de la episiotomía, no lo imagine, así que investigue por otro lado y descubrí todo un mundo nuevo, no solo es posible, si no que es normal y lógico parir sin dolor, hasta hay mujeres que afirman haber tenido un parto orgásmico.
Tal vez no logre tal milagro por qué no se dieron los factores, mi experiencia fue agradable, no fue un caso de violencia grave, no hicieron nada sin previo aviso, ni me negué a ninguna práctica, si hubo un poco de violación, por ejemplo, en el hecho de que quisieran frenar el parto siendo un niño sano, un embarazo sano y que ya en la semana 35 pesara 3,110 Kg y que mi salud fuera perfecta, porque por más que me trataran como una potencial enferma, tenía todo en orden presión azúcar, hierro, vitaminas, capacidad pulmonar, etc. Y el gordo tubo un APGAR de 9/10 excelente!. Y también puede verse como violencia todas las otras prácticas de rutina, pero no fui consciente de ello, Tanto así que durante el expulsivo empezó a brotar calostro, y cuando tome en brazos a mi gordito tenia empapado el torso de leche. Y digo empapado porque juro que no eran gotitas. Fue una experiencia totalmente OXITOSA. me sentia dichosa, plena, feliz, nos permitimos llorar y besarnos, los Tres.

De allí mi curiosidad respecto a la explicación de un parto natural sin dolor. Una llegada al mundo en paz y con una sonrisa. Prometo hacer un artículo de investigación respecto al tema. Y otro sobre los derechos de Los padres durante el pre-parto, parto, y pos-parto. Pero quería dar una explicación del porque de nuestra ausencia. Y de paso contarles nuestra historia.


Gracias por leerme. UnBeso Huara.

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Me encantó la experiencia y no fue, ni de lejos, tan dolorosa como decían. Creo que es importante plantearse el parto como cualquier otra experiencia: intentando disfrutarla y sentirla al máximo.

    ME ha encantado tu forma de contarlo

    Besazos

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  2. Obvio, pero se nos ha educado para temerle y padecerlo.
    Pero por suerte poco a poco volvemos a lo natural.
    Gracias por pasar me encanta leer tu experiencia. ya somos dos, y es la prueba de que un nuevo paradigma es posible. UnBeso!

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